(Source: petrichorofpanem, via mikbeth)
El lento crepitar de las horas,
(lento)
(crepitar)
(horas)
las goteras de la facultad. Los manuales, las prisas, los apuntes manchados de cafeína y lágrimas. Los náuticos, las bambas, las barbas de tres días, las ojeras. La tensión en el aire revuelto de mayo. Las interminables tardes de estudio en la biblioteca. El aislamiento. Los nervios que crujen. El desaliento.
Las calculadoras hastiadas y los portátiles hambrientos y los móviles inadaptados en modo silencioso y los paraguas. Las sillas incómodas: el culo frío, las piernas dormidas.
Repasar mirando al infinito. Repasar. Mirando. Al infinito.
La concentración distraída. El descontrol. La vida a punto de romperse. Como un cascarón de aves migratorias. El pasado que se disuelve como el ibuprofeno. Esperar (¿esperar a qué?).
A que las horas alumbren cristales. A que el viento traiga y lleve aire.
Y a veces las frases vienen de no sé qué sitio. Como cuando lo sueltas todo en un examen: el odio, los nervios, el peso de las palabras. Todo, hasta las vísceras. Y no sabes de dónde viene el caudal de techos que se derrumban, de paredes de papel que se despegan.
Y dices mientras vuelves a casa, que es un río en medio de la selva:
“No te vayas todavía. Ahora no. Ahora no estoy preparado. Tengo las piernas dormidas”.
Las notas en el tablón. Las cajas llenas de enseres y de libros viejos. El vacío. No hay ninguna despedida.
Ojalá te acuerdes de mí cuando vuelva a llover.
(Source: dirtylaundry-)
(Source: Flickr / lensberry, via woahmrkelley)
Imagínese ante un tendero que no fía, cabronas, ante un desahucio de domicilio, ante un abogado chicanero, ante un médico estafador, imagínense en la pinche clase media, cabronas, haciendo cola, haciendo cola para comprar leche adulterada, pagar impuestos prediales, obtener audiencia, conseguir un préstamo, haciendo cola para soñar que pueden llegar más alto, envidiando el paso de la mujer y la hija de Artemio Cruz en su automóvil, envidiando una casa en las Lomas de Chapultepec, envidiando un abrigo de mink, un collar de esmeraldas, un viaje al extranjero, imagínense en un mundo en el que yo fuera virtuoso, en el que yo fuera humilde: hasta abajo, de donde salí, o hasta arriba, donde estoy: sólo allí, se los digo, hay dignidad, no en el medio, no en la envidia, la monotonía, las colas: todo o nada: ¿conocen mi albur? ¿lo entienden?: todo o nada, todo al negro o todo al rojo, con güevos, ¿eh?, con güevos, jugándosela, rompiéndose la madre, exponiéndose a ser fusilado por los de arriba o por los de abajo; eso es ser hombre, como yo lo he sido, no como ustedes hubieran querido, hombre a medias, hombre de berrinchitos, hombre de gritos destemplados, hombre de burdeles y cantinas, macho de tarjeta postal, ¡ah, no, yo no!
(Source: shruggin, via rrrrrrelax)